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Historia de la hipnosis

Franz Anton Messmer

Franz Anton Messmer

A lo largo de los siglos han emergido y reemergido antiguos procedimientos de la magia, religión y, posteriormente, de la ciencia. Los antecedentes de la relajación e hipnosis contemporánea aparecieron, por primera vez, hace 5000 años en los rituales mágicos de Egipto e India. Rituales similares persistieron en los tiempos de los griegos y de los romanos, la dominación celta y cristiana de Europa, e incluso hasta el siglo XVIII.

La base teórica de muchos de estos rituales se fundamentaban en la idea de que un espíritu vital, flujo o fluido magnético podía fluir de una persona a otra. Las técnicas incluían la imposición de manos, el enfoque de la atención, la utilización de cánticos y encantamientos, e incluso imanes para dirigir el flujo del espíritu vital.
Mesmer con su método naturalista fue el precursor directo de la hipnosis contemporánea. Mesmer creía que los cuerpos vivientes poseen un fluido magnético que, cuando se desequilibra, produce miseria y enfermedad. Además, transferir “fluido” a los pacientes necesitados induce en un primer momento crisis o convulsiones y, después, hace que los fluidos se equilibren, curando a los pacientes de diversas enfermedades. Mesmer habló de la magnetización de objetos inanimados, como la madera, el metal, el agua… de la influencia de los planetas en el ser humano y de otros muchos fenómenos extraños. Mesmer hizo especial hincapié en la importancia de sus “pases” (caricias corporales apenas perceptibles) con le objetivo de magnetizar al paciente; las curas que realizaba iban seguidas de crisis y convulsiones, “efecto secundario curativo” de sus pases e inducciones.

El mesmerismo no es el producto del magnetismo animal ni de cualquier otro, sino de la mera imaginación. El mesmerismo tuvo gran influencia en su época. En el siglo XIX Esdaile, entre otros, popularizó las propiedades anestésicas del magnetismo, más que las “crisis” mesmerianas. Sin embargo la teoría del “magnetismo animal” fue totalmente rechazada por el Abad de Faria (1819) y, posteriormente, por James Braid (1843).

Aunque las teorías de Mesmer se descartaron rápidamente, algunos médicos quedaron muy impresionados por sus resultados. Dos cirujanos ingleses, Eliotson y Esdaile informaron de numerosas intervenciones quirúrgicas importantes realizadas bajo la hipnosis sin anestésico. Según la teoría de James Braid, otro médico inglés influyente, fijar deliberadamente la atención en un estímulo único, continuo y monótono evoca un sueño nervioso especial o estupor, estado que denominó neuro-hipnotismo o hipnosis.

Braid, introducido al “mesmerismo” por Lafontaine, publicó en 1843 su libro titulado The Rationale of Nervous Sleep in relation with Animal Magnetism. En pocos años abandonó explicaciones fisiológicas centrándose en aspectos de índole mental para explicar la hipnosis (imaginación y sugestión). La idea de “inhibición neural” que exploró inicialmente fue recuperada por Ivan Pavlov (padre del conductismo clásico), desarrollando su concepto de la fisiología del sueño (como una inhibición cortical progresiva, que resultó bastante precisa).

Durante los años 1890 y 1900, el neurofisiólogo berlinés Oscar Vogt desarrolló un método de hipnosis, que es un antecedente de los métodos no autoritarios. En vez de ordenar las instrucciones directamente, él insinuaba amablemente lo que quería que hiciera o percibiera el paciente. Además presentó un método con pasos sucesivos, el <<método de fraccionamiento>>, en el que se podía hipnotizar al paciente durante unos pocos minutos y después se le despertaba. Finalmente, Vogt realizó la importante observación de que algunos de sus pacientes de hipnosis eran capaces de inducir sus propios estados, semejantes a la hipnosis (Schultz y Luthe, 1959) y que estos estados, cuando se evocaban unas pocas veces al día, parecían tener un valor terapéutico. Estas ideas de Vogt fueron recogidas para el desarrollo del “Entrenamiento Autógeno” por J.H. Schultz, además de ser las primeras observaciones que se realizaban sobre el método de “autohipnosis”.

Durante los últimos años del siglo XVIII se produjo gran polémica y controversia entre dos escuelas de hipnosis representadas por Charcot en la de Saltpêtriere y Bernheim en la Universidad de Nancy. Bernheim argüía que la hipnosis era el resultado de la sugestión y la imaginación, de características psicológicas. Bernheim introdujo el concepto de profundidad de hipnosis (ligero, moderado o profundo). Charcot, por su parte, desarrolló una teoría patológica sugiriendo que la hipnosis era producto de la histeria, siendo ambas consecuencia de un sistema nervioso enfermo. En 1884 y 1885, Charcot logró reproducir “artificialmente” las parálisis no orgánicas mediante el uso de la hipnosis. Asimismo logró resultados en la recuperación de memorias olvidadas por medio de la hipnosis.

Charcot fue maestro de Sigmund Freud y sus ideas influenciaron poderosamente al inventor del psicoanálisis. Freud fue un entusiasta de la hipnosis, pero mal hipnotizador (estilo de inducción simple, seco y autoritario). En 1.889 cambió de perspectiva, abandonando las ideas de Charcot y reconsiderando las que procedían de la Escuela de Nancy, más centradas en la sugestión, y comenzó a trabajar sobre sus ideas respecto a lo beneficioso de recuperar recuerdos reprimidos de los sujetos mediante hipnosis. Finalmente Freud rechazó la hipnosis como método terapéutico, aduciendo la necesidad por los pacientes de ser plenamente conscientes de sus elaboraciones mentales, desarrollando el psicoanálisis.

El uso de la hipnosis languideció hasta hace poco, excepto por el trabajo, relativamente poco conocido, de Clark Hull en los años treinta. Su análisis en 1933 sobre la investigación científica en el campo de la hipnosis (Hypnosis and Suggestibility) todavía es considerado como un clásico. Sin embargo, a partir de los años setenta ha disfrutado la hipnosis de un renacimiento significativo, surgiendo esta vez de los Estados Unidos. Aunque hay una serie de individuos, como T.X. Barber, Martin Orne, William Kroger y Herbert Spiegel, que han sido responsables del aumento del interés en, y del empleo de, la hipnosis, ello se ha debido fundamentalmente a la influencia de Milton Erickson.

Realmente, el enfoque eriksoniano de la hipnoterapia, especialmente desde la muerte de Erikson en 1980, ha adquirido el estatus de un culto. En el proceso, la hipnosis ha cambiado también de ser principalmente una especialidad médica a ser fundamentalmente una modalidad psicológica.

En la actualidad el estudio y la investigación en el ámbito de la hipnosis goza de buena salud. En los últimos decenios, destacadas agrupaciones internacionales de profesionales de la salud han expresado públicamente su reconocimiento de la utilidad terapéutica de la hipnosis, entre ellas: la American Medical Association, la British Medical Association y La American Psychological Association. La creación de la American Society for Clinical Hypnosis, La International Societe for Clinical and Experimental Hypnosis y la European Society of Hypnosis in Psychotherapy and Psychosomatic Medicine, así como otras organizaciones de ámbito estatal, fortalecen e incorporan la actividad científica, terapéutica, experimental y profesional de un gran números de investigadores y terapeutas que hasta el momento trabajaban en completa soledad.

Para una profundización en la Historia de la Hipnosis, se recomienda la consulta de los trabajos de Edmonston (1986), Gauld (1992), González Ordi, Miguel-Tobal y Tortosa (1992).

 

Alberto Bermejo Mercader

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